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DEHISCENCIAS Y FENESTRACIONES

DEHISCENCIAS Y FENESTRACIONES

Los estudios sugieren que las dehiscencias y fenestraciones, son defectos alveolares comúnmente encontrados,  con una mayor incidencia en el hueso bucal y menor en el lingual, con una prevalencia significativa en los dientes anteriores respecto a los posteriores. Se les atribuye su origen a diferentes causas, como anomalías en el desarrollo, movimientos ortodónticos, patologías periodontales y endodónticas, tamaño y posición de los dientes y trauma oclusal; siendo este último, uno de los factores al que más se le atribuye este tipo de defectos óseos. Parece ser que todos estos factores combinados con tablas óseas delgadas, predisponen a la aparición de este tipo de defectos.

Este tipo de situaciones pueden ser predecibles realizando un completo examen clínico y de esta manera evitar ser, descubiertas por casualidad, durante algún procedimiento quirúrgico, el cual pueda complicar el pronóstico reparativo de los tejidos involucrados.

La presencia de defectos óseos como las dehiscencias y fenestraciones requieren mayor atención en aquellos casos de dientes que están sometidos a tratamiento ortodóntico y más aún cuando existan factores predisponentes como dientes con raíces prominentes, hueso alveolar delgado o raíces que se extienden más allá del hueso alveolar.

Desde hace mucho tiempo, el tratamiento de estos defectos esta encaminado a obtener la regeneración del periodonto, logrando la deposición de cemento y hueso junto con la formación de una nueva inserción a lo largo de los defectos. Inicialmente, la terapia consistió en el raspaje y alisado de la superficie radicular con el objeto de eliminar los productos bacterianos y cemento contaminado que pudiesen impedir la reparación de los tejidos. Más adelante, éste método demostró ser ineficaz ya que siempre existe la presencia de una capa de barrillo dentinario que actúa como substrato que favorece el crecimiento bacteriano, sin la posibilidad de obtener una nueva inserción. Posteriormente se introdujo la combinación del raspaje y alisado radicular junto con la aplicación de sustancias desmineralizantes que acondicionarán la raíz eliminando la capa de barrillo dentinario exponiendo el componente orgánico de la dentina, promoviendo la formación de cemento, hueso y nueva inserción del tejido conectivo. La utilización de sustancias desmineralizantes de bajo pH (ácido cítrico, tetraciclina) fueron las primeras en utilizarse pero se ha demostrado que son capaces de impedir la formación de hueso y cemento, así como la capacidad de producir una respuesta inflamatoria intensa junto con la necrosis de los tejidos adyacentes. Esto tal vez puede atribuirse a su bajo pH, por lo que se recomienda utilizar sustancias con un pH neutro (EDTA) que no afecten la regeneración de los tejidos.

Durante mucho tiempo se utilizó la técnica de regeneración tisular guiada a través del uso de membranas de tipo reabsorbibles y no reabsorbibles, utilizándolas junto con materiales de relleno óseo que promovieran la rápida regeneración de los tejidos aumentado el pronóstico reparativo de dichos defectos. Hoy en día, se ha demostrado histológicamente defectos de artefacto entre el cemento neoformado y la dentina radicular, indicando que la nueva inserción que se produce no será lo suficientemente fuerte y a largo plazo esta se puede perder.

Actualmente, los estudios presentan una alta tasa de éxito con la utilización de las proteínas morfogenéticas del hueso o BMPs, así como la combinación de diferentes factores de crecimiento que actúen como neoformadores de hueso y cemento así como la subsecuente inserción del tejido conectivo; sin embargo, se espera que se realicen más estudios con este tipo de sustancias, pues no se cuenta con suficiente evidencia práctica en humanos.

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